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DE DÍA ERAN SACERDOTES Y DE NOCHE TRAFICABAN MOTA Y COCAÍNA, FUERON PRIVADOS DE LA VIDA

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Autoridades de Guerrero informaron que uno de los dos sacerdotes asesinados tenía vínculos con una agrupación criminal, informa la agencia EFE.

La Fiscalía de Guerrero dio a conocer que las víctimas habían asistido a un baile donde había personas de diversos grupos delictivos.

Asistentes a la fiesta declararon que “existió un conflicto” con “el grupo de personas que acompañaban a los sacerdotes”.

Los sacerdotes asesinados son Germaín Muñiz García, originario del municipio de Mártir de Cuilapan e Iván Añorve de la Arquidiócesis de Acapulco, además se reportó de un sacerdote más, Rogelio “N”, de 49 años de edad, quien resultó herido y fue trasladado al hospital general de Taxco.

De acuerdo con el reporte de la Policía Estatal, el hecho se suscitó alrededor de las 5:30 horas de este lunes en la carretera federal Iguala-Taxco, donde fue hallada una camioneta Nissan, tipo Xtrail, con impactos de bala y en la que viajaban seis personas.

La Fiscalía apuntó que Germaín Muñiz había sido fotografiado anteriormente “portando una arma de fuego de grueso calibre”.

Obispo de Guerrero apuesta por diálogo con narcos

Después del asesinato de dos sacerdotes el lunes en el violento estado de Guerrero, al Suroeste de México, el obispo de la diócesis donde se cometió el crimen, Salvador Rangel, insistió en la necesidad de dialogar con los líderes del crimen organizado, como él reconoce que hace, con el fin de reducir la violencia y pidió a los electores que en los comicios presidenciales de julio voten por quien pueda pacificar el país.

“Yo abiertamente lo he dicho, he dialogado con los capos, con los jefes de esos grupos para que cuiden a los sacerdotes, religiosas, seminaristas”, dijo Rangel en entrevista telefónica con The Associated Press el lunes por la noche.

“Siempre he hablado de diálogo para buscar la paz”, agregó.

El homicidio de los curas, ocurrido en la madrugada del lunes cuando ellos y cuatro personas más salieron de las fiestas por la Virgen de la Candelaria en la comunidad de Juliantla, 180 kilómetros al sur de Ciudad de México, fue —a juicio del obispo— un “incidente fortuito” que atribuye a criminales de otros estados con quienes no ha tenido contacto.

Según explicó, los sacerdotes —que eran también músicos— participaron en el espectáculo de esa localidad en el municipio de Taxco y cuando ya se iban y adelantaron un vehículo, sus ocupantes debieron enojarse, les rebasaron y les acribillaron.

No obstante, añadió, lo preocupante es que “estos incidentes son el pan de cada día en Guerrero y en México”, y que en ocasiones ocurren con “cierta complicidad de las autoridades”.

Sin embargo, el fiscal del estado, Xavier Olea, ofreció otra versión en conferencia de prensa el martes por la tarde.

Según indicó, en la fiesta había miembros del crimen organizado de Guerrero, Estado de México y Morelos que estaban armados y presuntamente alcoholizados o drogados; que el pueblo no pidió seguridad; que los sacerdotes bebieron alcohol; que hubo un conflicto en el baile; y que los delincuentes les atacaron porque vincularon a uno de los curas —Germaín Muñiz— con un grupo contrario a raíz de una fotografía divulgada en redes sociales en la que se le ve con un arma.

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